
Transat Café l’Or: cambio generacional a la vista
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Nuevas figuras de la vela oceánica en la gran transatlántica a dos.
Autor: Kiku Cusí

Nuevas figuras de la vela están emergiendo en los últimos meses. Y la Transat Café l’Or (antigua Transat Jacques Vabre) entre Le Havre y Martinica lo ha confirmado. Más allá de la victoria del veteranísimo Beyou, en clase Imoca surgen figuras como la italiana Francesca Clapcich, el británico Sam Goodchild, el italiano Ambroggio Beccaria o la suiza Justine Mettraux, que pisaron los talones al patrón del Charal. Sin olvidar que el diseñador de este barco, Sam Manuard –el introductor de las proas redondas en los Imocas–, conseguía su primera gran victoria en la clase.
Esta era la primera regata como patrona de Clapcich, que ha participado en dos Juegos Olímpicos y en la última Copa América, con el equipo Alinghi.
Otra mujer participante, Mettraux, fue elegida Regatista del Año por World Sailing mientras relucía nue- vamente a bordo de su Teamwork (antiguo Charal, bo- tado hace ocho años) y con el que ha dejado por popa numerosos diseños mucho más modernos. Destaca también el éxito de Lagravière, copatrón de Beyou, que se anotó su tercer triunfo consecutivo en esta tran- satlántica a dos, después de ganar en 2021 y 2023.
Francesca Clapcich y Ambroggio Beccaria, la suiza Justine Mettraux y el británico Sam Goodchild emergen en clase Imoca.
Tres Ocean Fifty volcados
No solo entre los Imocas emergen nuevas figuras. El vencedor moral entre los trimaranes Ocean Fifty fueron el francés Emmanuel Le Roch y otro suizo, Basile Bourgnon, a bordo del Edenred 5, botado apenas tres meses antes de la salida, que se mantuvo en cabeza hasta más allá de la mitad de la travesía, cuando la rotura de la barra de conexión le impidió mantener el ritmo y bajó hasta la quinta posición.
Estos Ocean Fifty habían adelantado su salida 24 horas para evitar el fuerte temporal que se acercaba al canal de La Mancha. Pese a ello, en la primera no- che tres de los 10 trimaranes volcaron, lo que da una idea de la dureza de las condiciones de viento y mar. En la clase Ultim, con tan solo cuatro barcos en liza, triunfó el más joven de los patrones, un Tom Laperche que se está consolidando en el SVR Lazartigue como el heredero de François Gabart, más volcado ahora en la gestión de su empresa MerConcept.
Parada en A Coruña

Mención aparte merecen los Class 40, la clase más afectada por el mal tiempo. La organización redirigió los 40 barcos hacia A Coruña ante la inminente llegada de una fuerte borrasca, con vientos previstos de más de 50 nudos. Unos días más tarde, la flota reemprendió su camino hacia Martinica, con dos rutas alternativas claramente diferenciadas: la ruta norte, muy cerca de la ortodrómica, que debía superar al menos tres frentes con vientos del SW a W; y la ruta sur, con poco viento hasta encontrar los alisios, seguramente más al sur de Canarias.
Las previsiones no se cumplieron para quienes optaron por la ruta directa: solo los favoritos Corentin Douguet y Axel Tréhin lograron auparse al podio, media hora después de los vencedores, Guillaume Pirouelle y Cédric Chateau. Los otros siete primeros habían optado por buscar los alisios desde el primer momento. Las estadísticas suelen acabar confirmando la opción sur.
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