COPA AMÉRICA: Revolución en marcha

La Copa América seguirá siendo la Copa América, o no. El protocolo firmado entre el Royal New Zealand Yacht Club y el británico Royal Yacht Squadron –actual titular de la Copa y Challenger of Record de la próxima edición, respectivamente– supone una verdadera revolución en la competición deportiva más antigua del mundo que aún se celebra.

Autor: Kiku Cusí

El Protocolo, firmado entre el Royal New Zealand Yacht Club y el británico Royal Yacht Squadron, supone una verdadera revolución.

Se terminó la dictadura del vencedor, que tenía derecho a dictar las normas de la siguiente edición; se terminó el vacío entre ediciones, que podía prolongarse años y años; y se terminó el monopolio de los beneficios por parte del club vencedor de la Copa anterior.

Los equipos presentes en Barcelona el año pasado han aplaudido sin ambages las nuevas normas pactadas entre el Team New Zealand y el británico Ben Ainslie. Incluso en New York Yacht Club, que durante 132 años dictó las normas a su antojo y eligió siempre los jurados con una falta de fair play casi antológica, ha aplaudido el nuevo Protocolo.

Desaparecen los ciclistas y en Nápoles habrá al menos una mujer a bordo.

En Nápoles los participantes deberán usar los mismos cascos que en Barcelona; y los nuevos equipos podrán optar por comprar un casco ya existente o construir uno nuevo. Desaparecerán los ciclistas, sustituidos por baterías; habrá cinco tripulantes, incluida una mujer, tres de los cuales deben ser del país participante; y podrá haber un invitado a bordo, a semejanza de lo que sucedía en la Copa América de Valencia.

Las normas y la organización correrán a cargo de una dirección independiente, la Asociación de la Copa América (ACP por sus siglas en inglés), en la que participarán todos los equipos, que además se repartirán los beneficios que genere la competición. Se establece un límite presupuestario de 75 millones de euros por equipo. La Copa América se disputará cada dos años, y en el intervalo se organizarán diversas regatas para mantener tanto la atención del público como el interés de los patrocinadores. De esta forma, además, se mantiene también la actividad de los miembros de los equipos y de toda la industria que se mueve alrededor de la Copa América.

En este próximo ciclo, que culminará en julio de 2027 en Nápoles con la disputa de la Copa entre el defensor y el mejor de los desafiantes en una serie de regatas tipo match race (esto no cambia), habrá al menos cuatro regatas preliminares en AC40, tanto con regatas de flota como de barco contra barco, en las que cada equipo podrá participar con dos embarcaciones. Todos los tripulantes del segundo de estos barcos deberán ser mujeres o menores de 25 años.

Todos los equipos participarán en la Asociación de la CA, que organizará la competición y velará por los intereses comerciales.

Ya en Nápoles, la primera selección del mejor desafiante se realizará en una combinación de regatas de flota y match race. Los cuatro mejores de esta serie (en la que podrá participar el defensor) disputarán las semifinales (al mejor de nueve pruebas) y la final.

Además, se mantienen la Copa América Femenina y la de Jóvenes, que tanto éxito tuvieron en Barcelona y que volverán a disputarse en AC40.

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