Réplica del submarino Ictíneo II de Narcís Monturiol expuesta al aire libre en el Port Vell de Barcelona en 2009

Zarateman / Wikimedia Commons (CC0)

Narcís Monturiol y los Ictíneos: el submarino nacido en Cadaqués

Cómo un tipógrafo de Figueres, inspirado por los coraleros de Cadaqués, construyó el Ictíneo (1859) y el Ictíneo II, considerado el primer submarino que navegó sumergido con un motor independiente del aire.

El 23 de septiembre de 1859, en el puerto de Barcelona, una nave de madera con forma de pez se sumergió con su tripulación ante las autoridades y volvió a la superficie por sus propios medios. Era el Ictíneo de Narcís Monturiol (1819-1885), tipógrafo y utopista ampurdanés sin título de ingeniero. Su sucesor, el Ictíneo II, llegó a navegar sumergido en 1867 con una máquina de vapor que no consumía el aire de a bordo.

Quién fue Narcís Monturiol

Monturiol nació en Figueres (Alt Empordà) el 28 de septiembre de 1819, segundo hijo de un tonelero; la Gran Enciclopèdia Catalana sitúa el nacimiento un día después, el 29. Estudió en Vilabertran, Cervera y Barcelona, donde siguió la carrera de Leyes, aunque nunca ejerció.

En Barcelona se ganó la vida como tipógrafo y periodista, y se unió al grupo republicano de su paisano Abdó Terrades. Combatió como oficial de la Milicia Nacional en los levantamientos de 1843 y en 1847 fundó La Fraternidad, semanario de los seguidores catalanes del comunista utópico francés Étienne Cabet. La revista fue suspendida en 1848 y él tuvo que exiliarse en Francia. Ya entonces alternaba la imprenta con los inventos: patentó una máquina de imprimir cuadernos en 1850 y otra de liar cigarrillos en 1853, según la Real Academia de la Historia (el IEC fecha esta última en 1866).

Retrato de Narcís Monturiol pintado por Ramon Martí Alsina
Retrato de Narcís Monturiol por su amigo Ramon Martí Alsina, con quien aprendió a pintar; la obra se ha expuesto en el Museu de l’Empordà de Figueres. Imagen: Ramon Martí Alsina / Wikimedia Commons (dominio público)

Cadaqués y los coraleros: el origen de la idea

Tras la huelga general de 1855, perseguido otra vez por sus ideas, Monturiol se refugió en Cadaqués, donde tenía amigos y, al parecer, sobrevivió pintando retratos: había aprendido a pintar con su amigo Ramon Martí Alsina. Allí, en 1856, tomó forma su proyecto. Veía a diario a los pescadores de coral del cabo de Creus jugarse la vida en cada inmersión para arrancar del fondo un producto muy bien pagado. Es la misma costa que describe nuestra guía de calas de la Costa Brava en barco.

La respuesta que imaginó fue una nave capaz de navegar bajo el agua y recoger el coral sin buceadores. Pronto añadió otros fines: estudiar ese «nuevo continente» submarino, abrir nuevos medios de transporte y, en segundo plano, las aplicaciones militares. Le dio un nombre formado con dos raíces griegas, Ictíneo (cat. Ictineu), es decir, «barco-pez».

En octubre de 1857 se constituyó en Figueres una sociedad para financiarlo, con accionistas que eran sobre todo artesanos y comerciantes del Empordà. En 1858 Monturiol publicó el folleto El Ictíneo o barco-pez; para entonces ya se habían reunido unos 75.000 reales.

El Ictíneo I: pruebas en Barcelona (1859) y Alicante (1861)

El primer Ictíneo se construyó en Barcelona. Los cálculos del casco (cat. buc, ing. hull, fr. coque) fueron del arquitecto naval Joan Monjo i Pons, que aún no formaba parte del equipo, y la obra la dirigió el carpintero de ribera (cat. mestre d’aixa) Josep Missé i Castells. Era un prototipo de madera de unos 7 m de eslora, 2,5 m de manga y 3,5 m de altura. Ya tenía doble casco: una envoltura exterior hidrodinámica en forma de pez y una cámara interior estanca para los tripulantes. Lo movía una hélice que giraban cuatro hombres a mano.

Según la documentación de la Armada, la botadura fue el 28 de junio de 1859. Las primeras pruebas, en junio, fallaron, pero la presentación pública del 23 de septiembre salió bien. La primera tripulación la formaron, entre otros, el propio Monturiol, Missé y Josep Oliu. En 1860 presenció otra inmersión el jefe del Gobierno, el general O’Donnell, y el Ateneo Catalán publicó un dictamen favorable de una comisión presidida por Josep de Letamendi.

Réplica del submarino Ictíneo I en el jardín del Museu Marítim de Barcelona
La réplica del Ictíneo I en el jardín del Museu Marítim de Barcelona en 2020, antes de que el museo la retirara en 2023 por su mal estado. Imagen: Pere López Brosa / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

La prueba oficial más importante se hizo en el puerto de Alicante ante el ministro de Marina del Gobierno de O’Donnell, el general Juan Zavala de la Puente (la Armada escribe Zabala). El IEC la fecha en mayo de 1861, y la RAH y la Armada, en 1861; Josep M. Bernils, en cambio, el 7 de marzo de 1860. El resumen del Órgano de Historia y Cultura Naval de la Armada afirma que el Ictíneo bajó a 18 metros y permaneció sumergido más de dos horas; el IEC da 20 metros como máximo. Aun así, el ministro no lo vio útil como arma y la Real Academia de Ciencias tampoco lo respaldó. El público, en cambio, lo homenajeó a su vuelta en Figueres, Girona, Barcelona y Cadaqués.

Monturiol ofreció entonces al Estado un Ictíneo de guerra de 1.200 toneladas, 200 tripulantes y diez millones de reales. El Gobierno solo le brindó los arsenales de la Armada para un modelo comercial; él lo rechazó y siguió por su cuenta.

El Ictíneo II, un submarino de 17 metros (1864)

El segundo Ictíneo se pagó con una suscripción popular impulsada por antiguos cabetianos como el músico Josep Anselm Clavé, y desde 1864 con la sociedad La Navegación Submarina. Se construyó bajo un cobertizo de 30 por 12 metros en el muelle nuevo de la Barceloneta, con Monjo ya en el equipo y Missé al frente.

La quilla se colocó el 10 de febrero de 1862 y la botadura (cat. avarada, ing. launch, fr. lancement) fue el 2 de octubre de 1864 (la RAH da la nave por construida ya en 1862). La nave medía 17 m de eslora y 3 m de manga. Por dentro llevaba una cámara de sección circular, con forma de elipsoide alargado, y por fuera el casco en forma de pez. Entre ambos iban depósitos de lastre (cat. llast, ing. ballast, fr. lest) que se vaciaban con aire comprimido. También estrenó un circuito para renovar el aire; en el primer Ictíneo, la inmersión acababa cuando faltaba oxígeno.

Plano histórico de un submarino Ictíneo, con el casco exterior en forma de pez
Plano de un Ictíneo atribuido a Monturiol que Commons fecha en 1858 o 1864; su descripción indica que parece corresponder al Ictíneo II. Imagen: Narcís Monturiol / Wikimedia Commons (dominio público)

Las primeras pruebas, en mayo de 1865, salieron bien, pero revelaron su lentitud: la hélice dependía de la fuerza de dieciséis hombres. Bajó hasta 30 metros, aunque solía probarse a 2-6 metros, y aguantaba varias horas sumergida.

DatoIctíneo I (1859)Ictíneo II (1864)
Eslora7 m17 m
Manga2,5 m3 m
Altura máxima3,5 m3,5 m
Volumen de la cámara interior7 m³29 m³
Propulsión4 hombres16 hombres; desde 1867, vapor (6 CV en superficie, 2 CV sumergido)
Velocidad en superficie0,9 km/h1-3,5 km/h
Profundidad alcanzada20 m30 m

Fuente: Puig-Pla y Roca Rosell, Contributions to Science (IEC, 2009).

La máquina anaeróbica de 1867

Para ganar velocidad, el equipo optó por el vapor, aunque un hogar consume oxígeno y desprende humo. La solución fue de Josep Pascual i Deop, que entró en el equipo siendo estudiante de ingeniería industrial y fue luego yerno de Monturiol: diseñó dos máquinas de vapor y una caldera.

En superficie funcionaba una máquina de unos 6 caballos que quemaba carbón de coque. Sumergido, con la chimenea y el hogar cerrados herméticamente, entraba en servicio otra de unos 2 caballos, y el calor salía de una mezcla de cinc, dióxido de manganeso y clorato de potasio. Esa reacción química producía calor suficiente para hervir el agua de la caldera y, además, liberaba oxígeno que se aprovechaba para la atmósfera interior.

Las piezas tuvieron que meterse por una escotilla de 54 cm, porque el casco ya estaba construido. La instalación terminó en el verano de 1867 según el IEC, o en octubre según la RAH; la Armada fecha la prueba el 22 de octubre. Por eso la Gran Enciclopèdia Catalana considera al Ictíneo II el primer submarino que navegó sumergido con propulsión a motor y con una atmósfera regenerada artificialmente. La velocidad siguió siendo baja; según un estudio de E. Freixa de 1986, el fallo no estaba en la fuerza motriz, sino en una hélice poco eficiente. A bordo también se probó un cañón, pero las autoridades prohibieron enseguida esos ensayos.

Maqueta del submarino Ictíneo II en el Museu Marítim de Barcelona
Maqueta del Ictíneo II expuesta en el Museu Marítim de Barcelona, fotografiada en 2025. Imagen: Enric / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Ruina, embargo y desguace

La máquina llegó tarde: no quedaba dinero y el Ictíneo no había generado ingresos. En diciembre de 1867 se despidió a toda la plantilla y el 1 de enero de 1868 se suspendieron los trabajos. Alrededor de un mes después, los acreedores embargaron las naves. A principios de 1868 los dos ictíneos se subastaron y desguazaron; la máquina de vapor, al parecer, acabó funcionando muchos años en una fábrica de harinas de La Sagrera. Según el propio Monturiol, se habían invertido unas 100.000 pesetas en el primer prototipo y 400.000 en el segundo.

Después escribió el Ensayo sobre el arte de navegar por debajo del agua, que terminó en enero de 1870. Fue el primer tratado de conjunto sobre la materia, pero no lo vio impreso: salió en 1891, pagado por empleados de la Compañía Trasatlántica, donde trabajaba su hijo Joan. Entretanto fue diputado en las Cortes Constituyentes de la Primera República y, desde septiembre de 1873, director de la Fábrica Nacional del Sello. Murió el 6 de septiembre de 1885 en Sant Martí de Provençals, en casa de su hija Anna.

Monturiol frente a sus contemporáneos

La idea venía de lejos: la Universalis recuerda el bote de Drebbel en el Támesis (1624), la Turtle de Bushnell (1775) y el Nautilus que Fulton ideó en 1797. A mediados del XIX los proyectos se multiplicaron:

  • Brandtaucher (Kiel). El sumergible de Wilhelm Bauer, cuya hélice movían dos grandes ruedas de pisar, se hundió en su primera prueba, el 1 de febrero de 1851; los tres hombres escaparon desde unos 15 metros. Hoy está en Dresde (DPMA).
  • Cosme García Sáez. Este impresor riojano construyó en Barcelona un sumergible metálico de unos seis metros que, en la prueba oficial de Alicante del 4 de agosto de 1860, estuvo tres cuartos de hora bajo el agua. Tampoco logró apoyo oficial (RAH).
  • Plongeur (Francia, 1863). De Bourgeois y Brun, 420 toneladas, movido por aire comprimido y con muy poca autonomía.
  • H. L. Hunley (Estados Confederados). Con ocho tripulantes, siete de ellos en la manivela de la hélice, el 17 de febrero de 1864 hundió el buque federal USS Housatonic frente a Charleston y se perdió en la misma acción (South Carolina Encyclopedia).
Cuadro de Conrad Wise Chapman que representa el submarino confederado H. L. Hunley en Charleston
El submarino confederado H. L. Hunley en un cuadro de Conrad Wise Chapman (1864) que lo muestra en Charleston el 6 de diciembre de 1863, unos dos meses antes de hundir el Housatonic. Imagen: Conrad Wise Chapman / Wikimedia Commons (dominio público)

El Ictíneo II destacó por su tamaño y su motor independiente del aire exterior, pero el vapor fue un callejón sin salida. El futuro llegó en 1888 con la propulsión eléctrica: ese año se presentaron el francés Gymnote y el submarino de Isaac Peral, botado en el arsenal de La Carraca (Cádiz) el 8 de septiembre. La biografía de Peral de la RAH recuerda que en tiempos de Monturiol no había acumuladores ni dinamos; aun así, Peral reconoció la prioridad del catalán en una carta de 1889.

Legado: monumentos, museos y réplicas

En 1890, en plena fama de Peral, la prensa catalana reivindicó a Monturiol; La Vanguardia le dedicó un suplemento el 28 de septiembre. Figueres le levantó en 1918 un monumento en la Rambla, obra de Enric Casanovas, y en 1963 se encargó a Josep Maria Subirachs el de la Diagonal de Barcelona. Sus restos se trasladaron a Figueres en 1972. La Armada bautizó con su nombre el submarino A-1, en servicio entre 1917 y 1934, según el estudio de Josep M. Bernils en Annals de l’Institut d’Estudis Empordanesos.

Las réplicas más conocidas nacieron para la película Monturiol, el senyor del mar (Francesc Bellmunt, 1993) como decorados. La Diputació de Barcelona compró el Ictíneo I, que se expuso durante años en el jardín del Museu Marítim. El Port de Barcelona se quedó con el Ictíneo II, que durante años formó parte del paisaje del Port Vell. En 2013 el museo decidió hacer una segunda versión del Ictíneo I, que tampoco resistió la intemperie; en febrero de 2023 la desmontó por seguridad. Según su nota de prensa, se plantea construir otra más duradera, sin fecha de regreso.

El Museu Marítim expone una maqueta del Ictíneo II y conserva manuscritos de conferencias de Monturiol. Para seguir sus pasos por mar, nuestra guía de puertos deportivos de la Costa Brava ayuda a preparar la escala en Cadaqués, y el diccionario náutico traduce al catalán, inglés y francés los términos de este artículo.

Preguntas frecuentes

¿Fue el Ictíneo el primer submarino de la historia?

No. Le precedieron el bote de Drebbel (1624), la Turtle de Bushnell (1775) o el Nautilus de Fulton, entre otros. Su mérito es haber sido, según la Gran Enciclopèdia Catalana, el primero que navegó sumergido a motor y con atmósfera regenerada.

¿Cómo funcionaba su motor anaeróbico?

Bajo el agua, el vapor se generaba con el calor de una reacción entre cinc, dióxido de manganeso y clorato de potasio, que además liberaba oxígeno para la tripulación. En superficie se quemaba coque.

¿Por qué fracasó el proyecto?

Por falta de dinero y de apoyo oficial. Era lento, no generó ingresos y la máquina de vapor llegó con la sociedad arruinada. En 1868 las naves se embargaron, subastaron y desguazaron.

¿Dónde se puede ver hoy un Ictíneo?

No queda ningún original. El Museu Marítim de Barcelona expone una maqueta del Ictíneo II; la réplica del Ictíneo I se retiró de su jardín en 2023 a la espera de una nueva.

Fuentes: Real Academia de la Historia, Diccionario Biográfico; C. Puig-Pla y A. Roca Rosell, Contributions to Science, IEC, 2009; Gran Enciclopèdia Catalana; Societat Catalana de Biologia (IEC); Armada, Órgano de Historia y Cultura Naval; J. M. Bernils, Annals de l’Institut d’Estudis Empordanesos; Museu Marítim de Barcelona; DPMA; South Carolina Encyclopedia; Encyclopædia Universalis.

Imagen de portada: Zarateman / Wikimedia Commons (CC0) (fuente).