
Jibi44 / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
Sainte-Maxime invierte 36,5 millones en su puerto y perderá 122 amarres
El puerto de Sainte-Maxime, frente a Saint-Tropez, prevé iniciar en noviembre la segunda fase de una reforma de 36,5 millones de euros que reducirá sus amarres de 749 a 627 y reconstruirá el antiguo faro.
El puerto deportivo de Sainte-Maxime, en el golfo de Saint-Tropez, se prepara para una segunda fase de obras cuyo inicio está previsto en noviembre de 2026. Según la información publicada el viernes 23 de octubre por la revista ActuNautique, el programa municipal de transformación suma 36,5 millones de euros y tiene una consecuencia directa para los navegantes: el puerto pasará de 749 a 627 amarres.
Son 122 puestos menos, una reducción del 16,3 %. Es una cifra relevante en la Costa Azul, donde encontrar amarre es difícil y apenas hay margen para construir nuevas instalaciones náuticas.
Qué se ha hecho y qué falta
La reforma arrancó en 2024 y forma parte de un plan más amplio del ayuntamiento para remodelar el centro y el frente marítimo. La primera fase se entregó en la primavera de 2026. Se centró en el edificio central del puerto, levantado sobre una plataforma rodeada de dársenas, que alberga la capitanía, comercios y locales profesionales.
De ese edificio salen también las lanchas que cruzan a Saint-Tropez, muy utilizadas en verano. En esta etapa se renovaron el restaurante L’Amiral, situado sobre la capitanía, y los comercios de la planta baja, y se añadieron un nuevo espacio de restauración y un servicio de conserjería para los usuarios del puerto.
La segunda fase, dirigida por el ayuntamiento, debe ejecutarse durante el invierno con el seguimiento técnico de Ophélie Maurin, directora técnica del puerto. Incluye la renovación de los muelles, nuevos recorridos peatonales y un paseo elevado: una pasarela de tablero que pasará por encima del aparcamiento actual. También se trasladará el puesto de venta de los pescadores para integrarlo en la nueva ordenación de los muelles.
La actuación más simbólica será la reconstrucción del faro del puerto, desaparecido desde hace más de sesenta años. El objetivo municipal es que el puerto luzca un aspecto muy distinto en la primavera de 2027, siempre que se cumpla el calendario.
Menos amarres, más ciudad
La reducción de plazas responde a un cambio de enfoque. El ayuntamiento quiere que el puerto deje de ser un espacio pensado casi solo para los barcos y se convierta en un barrio marítimo abierto a vecinos y visitantes, con más paseo, comercio y restauración.
Según la misma fuente, la nueva configuración debe mejorar la acogida de los barcos en tránsito y liberar espacio para la circulación y los usos públicos. Hasta ahora, la disposición de las infraestructuras y del aparcamiento cortaba la continuidad peatonal entre el centro, la explanada y los muelles.
Las dudas de los usuarios
Quedan preguntas abiertas para los propietarios de barcos. Por ahora no se ha detallado cómo se repartirán los 627 amarres por esloras, cuántos se reservarán para escalas ni cómo cambiará la oferta de amarre anual cuando terminen las obras. Tampoco se han concretado las características técnicas de las mejoras ambientales anunciadas.
La decisión de Sainte-Maxime supone renunciar a una parte de la capacidad de amarre permanente en una zona con mucha demanda. Para el navegante de recreo, es un factor más que pesa sobre la oferta de plazas en el Mediterráneo, una cuestión que en nuestro entorno se refleja en el precio de los amarres en la Costa Brava.
Quien planee recalar en Sainte-Maxime este invierno debe contar con zonas de obra en los muelles. Conviene contactar con la capitanía antes de llegar, por radio VHF o por teléfono; en nuestra guía de canales VHF se repasa cómo comunicarse con un puerto.
