Puerto y faro de Vilanova i la Geltrú, en la costa del Garraf

Angelina Llop / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

La lluvia urbana arrastra basura a los caladeros catalanes, según el ICM-CSIC

Un estudio del ICM-CSIC e ICATMAR con datos de 2019 a 2024 concluye que la escorrentía urbana y los desbordamientos del alcantarillado son la principal fuente de basura en los caladeros catalanes.

Cuando llueve sobre las ciudades de la costa catalana, parte de la basura de las calles acaba en el fondo del mar, justo donde faena la flota de arrastre. Es la conclusión de un estudio del Institut de Ciències del Mar (ICM-CSIC) y del Institut Català de Recerca per a la Governança del Mar (ICATMAR), difundido el 30 de septiembre de 2026. Según el trabajo, la escorrentía urbana y los desbordamientos del alcantarillado son los principales causantes de la acumulación de residuos en los caladeros.

Seis años de muestreos

El equipo, liderado por el investigador Xavier Garcia, analizó datos de 2019 a 2024 en el noroeste del Mediterráneo, a lo largo del litoral catalán. Utilizó 236 muestras de pesca de arrastre de fondo recogidas por ICATMAR. Además, cruzó esos datos con la lluvia y el caudal de los ríos: probó 54 combinaciones de estaciones meteorológicas y caladeros y evaluó periodos de entre 2 y 20 semanas después de cada episodio de lluvia.

Los resultados se han publicado en la revista Environmental Pollution. Según explica el ICM-CSIC, el agua de lluvia de las zonas urbanas, junto con los desbordamientos de las redes de saneamiento unitarias, aporta directamente plásticos y otros residuos al fondo marino donde trabaja la flota.

Dos tipos de puerto, dos comportamientos

El estudio distingue dos situaciones. En los puertos con influencia urbana, la lluvia aumenta la basura en los caladeros, con un máximo que suele llegar entre dos y cinco semanas después del episodio. En los puertos con influencia fluvial ocurre algo distinto: las grandes crecidas de los ríos arrastran los residuos fuera de los caladeros, hacia zonas más profundas.

En cinco de los seis puertos ligados a ríos, los caudales altos redujeron la basura en los caladeros entre un 13 % y un 100 % por cada aumento de 100 metros cúbicos por segundo. La excepción fue Vilanova i la Geltrú. Allí, solo el 12 % de la acumulación procedía del transporte del Llobregat y el 88 %, de la lluvia local.

Los autores advierten también de un problema de método. Elegir una estación meteorológica u otra cambia mucho los resultados: en un mismo municipio, las estimaciones iban de una reducción del 62 % a un aumento del 88 % de residuos por cada 10 litros de lluvia. Que una estación esté cerca no garantiza que exista una conexión hidrológica real con el caladero.

Soluciones a escala local

La principal recomendación es actuar a escala local, porque una política uniforme no sirve para toda la costa. En las zonas de influencia urbana, la prioridad debería ser mejorar el drenaje, retener el agua de lluvia y gestionar mejor los aliviaderos del alcantarillado. Los investigadores piden, además, reforzar la prevención de residuos en general.

El trabajo llega en plena temporada de lluvias intensas en el litoral catalán. Para puertos y clubes náuticos, que ya organizan limpiezas como la que ha realizado Marina Palamós, aporta datos sobre de dónde viene la basura y cuándo llega al mar.

Fuentes: ICM-CSIC, nota del 30/09/2026; Environmental Pollution, vol. 409, 129028 (2026).

Imagen de portada: Angelina Llop / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 (fuente).