
Yang Yang (University of Plymouth) / Cortesía del National Oceanography Centre
Boaty McBoatface prueba sensores para estudiar el impacto de la eólica flotante
El submarino autónomo Autosub Long Range del National Oceanography Centre ha probado frente a Plymouth nuevos sensores para estudiar cómo afectan los parques eólicos flotantes a los frentes oceánicos.
El submarino autónomo británico Boaty McBoatface vuelve a la actualidad. El National Oceanography Centre (NOC) británico informó el jueves 29 de octubre de 2026 de que su vehículo Autosub Long Range, conocido como Boaty McBoatface, ha completado frente a Plymouth una serie de pruebas con un nuevo conjunto de sensores. El objetivo es entender mejor cómo pueden afectar los parques eólicos flotantes a la vida marina.
Los ensayos preparan las campañas científicas de mayor envergadura que el equipo prevé realizar en el mar Céltico en 2027, según el comunicado del NOC.
Un robot que estudia los frentes oceánicos
El trabajo se centra en los frentes oceánicos, las zonas donde se encuentran masas de agua con características distintas. En ellos se concentra la vida marina: sostienen pesquerías y son áreas de alimentación de aves y mamíferos marinos.
Los investigadores quieren saber si las estelas y la mezcla de agua que generan las corrientes al chocar con las estructuras sumergidas de los aerogeneradores flotantes pueden alterar la intensidad, la posición y la persistencia de esos frentes. Según el NOC, son procesos que todavía se conocen poco.
Durante las pruebas, el vehículo realizó varias misiones de resistencia con un equipo de sensores que mide parámetros físicos, químicos y biológicos del agua. También cartografió peces y zooplancton, grabó el sonido submarino y tomó imágenes de plancton.
Pilotaje más allá del horizonte
Una de las novedades fue el pilotaje «más allá del horizonte». El equipo pudo seguir el vehículo y modificar sus misiones mientras navegaba, sin necesidad de recuperarlo. Además, usó observaciones por satélite casi en tiempo real para localizar los frentes y dirigir el robot hacia las zonas de mayor interés.
El Autosub Long Range es un vehículo submarino autónomo diseñado para misiones de semanas. Según la ficha del NOC, tiene una autonomía de unos 2.000 kilómetros, puede descender hasta 6.000 metros y transmite datos vía satélite Iridium cuando sale a superficie. En agosto de 2024, dos unidades cruzaron la cuenca de Islandia, de las islas Vestmann a las Hébridas Exteriores escocesas.
Un proyecto de 3,5 millones de libras
Las pruebas forman parte de Frontline, un proyecto de investigación de 3,5 millones de libras financiado por el Natural Environment Research Council (NERC) y The Crown Estate. Se integra en el programa ECOFlow y lo dirige el profesor Stephen Votier, de la Universidad Heriot-Watt.
Participan, además del NOC, la Universidad de Plymouth, el Plymouth Marine Laboratory, la empresa HiDef Aerial Surveying y Kongsberg. El apoyo operativo llegó desde Turnchapel Wharf, en Plymouth, con la colaboración de Zero USV y Thales. La parte dedicada a la autonomía la coordina la investigadora Lilian Lieber, de la Universidad de Plymouth.
Las lecciones de estos ensayos servirán para afinar las operaciones de las campañas previstas en el mar Céltico, una zona donde se prevén desarrollos de eólica marina flotante.
Más robots en el mar
Los vehículos autónomos ganan peso en la observación del océano porque permiten recoger muchos más datos que los barcos tripulados, con menos coste y durante más tiempo. En España también se prueban robots marinos con otros fines, como la demostración del proyecto SeaClear para limpiar residuos en el Port de Tarragona.
Para quienes navegan, estos equipos son cada vez más habituales en zonas de estudio. Conviene respetar las indicaciones de las autoridades marítimas y los avisos a los navegantes en las áreas donde operan.
Fuentes: National Oceanography Centre (29-10-2026); National Oceanography Centre – Autosub Long Range.
