Llaüts de vela latina con las velas izadas en una cala de Calella de Palafrugell durante la XVI Trobada de vela llatina, en 2008

Mdeprada / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

El llaüt y la vela latina: historia, partes y dónde verlos en la Costa Brava

De la primera imagen fechada de la vela latina, en el siglo II, a las trobades actuales: cómo es un llaüt, para qué se usaba, por qué casi desaparece y dónde ver hoy estas embarcaciones tradicionales.

Durante siglos, la silueta de una vela triangular colgada de una larga antena inclinada fue el paisaje habitual de cualquier playa catalana. El llaüt (cast. laúd) y la vela latina (cat. vela llatina, ing. lateen sail, fr. voile latine) sostuvieron la pesca y el pequeño comercio costero hasta bien entrado el siglo XX. Luego llegó el motor y casi desaparecen. Hoy, gracias a asociaciones, museos y carpinteros de ribera, vuelven a navegar frente a la Costa Brava.

Qué es un llaüt

El Diccionari Català-Valencià-Balear lo define como una embarcación de poco tonelaje, de una a cincuenta toneladas, aparejada con vela latina (a veces también con un foque llamado pollacra) y destinada a la pesca y al cabotaje. Es una palabra antigua: el testimonio más temprano que cita el diccionario es la leuda (arancel de peajes) de Cotlliure de 1249, y aparece también en la crónica de Pedro el Ceremonioso. Según el mismo diccionario, el nombre procede probablemente del instrumento musical, el laúd, por el parecido entre su caja y el casco.

En castellano, la Real Academia Española lo describe como una embarcación pequeña del Mediterráneo, de un palo con vela latina, botalón con foque y mesana a popa. Esa descripción, con mesana, no corresponde al llagut catalán clásico, de un solo palo. Alexandre Ribó Golovart (1942-2010), en su estudio sobre las embarcaciones menores catalanas, publicado por el Institut d’Estudis Catalans (2012), advierte que el término no significa lo mismo en Cataluña que en Baleares. En la costa catalana, el llagut o llaüt es una embarcación sin cubierta, totalmente abierta o con pasillos laterales, y con un solo palo; si tiene cubierta, es una barca.

Su clasificación incluye, entre otros, el llagut de tràfec (de carga), el llagut de palangre, el llagut de sardinals y el llagut de nanses.

Un aparejo con casi dos mil años de historia

La vela latina es una vela triangular envergada en una antena que se iza oblicua sobre un palo corto. No nació en la Edad Media, como se creyó durante mucho tiempo. El arqueólogo naval Julian Whitewright, de la Universidad de Southampton, recuerda en un artículo de 2018 en el International Journal of Nautical Archaeology que la representación más antigua bien fechada es una estela funeraria del Pireo del siglo II d. C. La primera prueba arqueológica directa es más tardía: el pecio de Serçe Limanı, en Turquía, de finales del primer milenio.

Durante siglos convivió con la vela cuadra. Dos grafitos del monasterio de Kellia, en Egipto, de comienzos del siglo VII, muestran un barco con cada aparejo. Según Whitewright, la vela latina se extendió durante la Antigüedad tardía y acabó desplazando a la cuadra como aparejo principal del Mediterráneo en época medieval. También discute un tópico: no hay pruebas de que ciñera mucho mejor que la vela cuadra. Su ventaja estaba en el coste, porque necesitaba menos motones y menos cabullería.

Lámina de 1794 con seis velas dibujadas, entre ellas una vela latina, una vela settee y una vela al tercio
Lámina del manual de aparejo y maniobra de David Steel (1794) que compara la vela latina y su variante settee con otros tipos de vela. Imagen: David Steel / Wikimedia Commons (dominio público)

Según Ribó Golovart, durante la Edad Media muchas embarcaciones menores catalanas fueron imitando a las galeras y aprovechando sus avances, sobre todo en el aparejo.

Anatomía de un llaüt: casco, palo y antena

El casco

El casco catalán es de construcción lisa, a tope, no de tingladillo: las tablas se doblan calentándolas al fuego, un procedimiento típicamente mediterráneo, y son anchas para que haya pocas hiladas. El esqueleto lo forman la quilla (cat. carena), la roda de proa, la roda de popa y las cuadernas (cat. costellam). Ambas rodas suelen ser curvas y continúan la línea de la quilla sin quiebros.

Un detalle identifica a primera vista una embarcación catalana: la prolongación de la roda de proa, el pinyó o nas, rematada por una pieza inclinada y pintada de rojo, el cap de mort, cuya forma responde a la maniobra del car de la antena. Debajo del casco van dos escues, piezas de madera paralelas a la quilla que mantienen la embarcación derecha cuando está varada en la playa. El timón es axial, con su caña (cat. arjau).

Cada barco salía de un juego de plantillas (entre ellas, el gàlib) que los mestres d’aixa (carpinteros de ribera) heredaban de padres a hijos. En el Rafael, una barca de bou construida en Palma en 1915, las cuadernas son de olivo y encina, y el forro y la cubierta de pino, según su declaración como bien de interés cultural.

El aparejo: antena, car y pena

La pieza que da carácter al conjunto es la antena o entena, que la RAE define como la vara larga y curvada a la que va asegurada la vela latina. En los barcos catalanes se hace de dos piezas empalmadas. La parte inferior y más gruesa es el car. La parte alta y más delgada es la pena, que siempre va por encima del car. El extremo de cualquier verga se llama penol, palabra que la RAE hace derivar del catalán penó, diminutivo de pena.

El palo (cat. arbre) no lleva mastelero y se inclina hacia proa entre 13 y 16 grados cuando hay una sola vela latina. Ribó describe tres modelos de aparejo: una vela latina sola; una vela latina más una pollacra, vela triangular de proa, en un botalón que siempre sale por estribor; y, en las embarcaciones mayores, dos velas latinas, la mayor y la mesana (cat. mitjana), más la pollacra. Los nombres de cada pieza en varios idiomas pueden consultarse en el diccionario náutico de navegar.net.

El llaüt Santa Espina navegando con su vela latina desplegada y la antena inclinada sobre el palo
El Santa Espina, llaüt de sardinal construido en Banyuls en 1928 y hoy en el Museu Marítim de Barcelona, navegando frente a Calella de Palafrugell en 2007. Imagen: Mdeprada / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Para qué servían: pesca, cabotaje y coral

El llaüt era, ante todo, una herramienta de trabajo. Las embarcaciones de pesca se especializaban por arte: palangre, nasas o redes. El sardinal, por ejemplo, era una red rectangular que en el Maresme se calaba a unos 15 metros de profundidad, a dos o tres millas de la costa, y se dejaba trabajar al menos dos horas, según recoge la revista Singladures. El Museu Marítim de Barcelona conserva desde 2016 el Santa Espina, un llaüt de sardinal construido en Banyuls de la Marenda en 1928 y hoy en restauración.

De noche se pescaba también «a l’encesa», con luz para atraer el pescado. Para ella se usaba una embarcación específica, el llagut de foc. El museo barcelonés conserva el Lola (Roses, 1906), el único ejemplar que queda en Cataluña.

Fotografía antigua de barcas en la playa de Tossa de Mar, algunas con su antena de vela latina, con la torre y las murallas de la Vila Vella al fondo
Barcas en la playa de Tossa de Mar, al pie de la Vila Vella, en 1906. Imagen: Joaquim Morelló / Wikimedia Commons (dominio público)

Las embarcaciones mayores hacían cabotaje, transportando mercancías entre puertos y playas. El léxico marinero del TERMCAT describe la barca de mitjana como una barca de vela latina con tres velas en dos palos, usada habitualmente en ese comercio costero. Las primeras barcas de bou, en cambio, arrastraban la red por parejas, solo con la fuerza del viento.

Un oficio singular de la Costa Brava fue la pesca del coral rojo. Miquel Martí i Llambrich, del Museu de la Pesca, explica en un texto sobre esta pesquería que los primeros coraleros usaban llaguts con vela latina tripulados por «quatre homes i un noi». Arrastraban sobre el fondo unas cruces lastradas con redes, las creus coralleres, que arrancaban las ramas de coral. Su época dorada fue el siglo XIX, con Begur como centro. Hacia 1860 se introdujo la escafandra, primero en L’Escala, y desde finales de los años cincuenta del siglo XX, la inmersión autónoma.

Declive y recuperación de la vela latina

La llegada del motor

El motor llegó a las embarcaciones de pesca a comienzos del siglo XX. No sustituyó la vela de golpe: según la ficha de patrimonio de Pineda de Mar de la Diputació de Barcelona, muchos patrones mantuvieron el aparejo para aprovechar los vientos favorables y ahorrar combustible. En las playas de Pineda las barcas con vela latina fueron habituales hasta mediados de los años cincuenta. El Rafael, construido sin motor, recibió el primero en 1925. Con la hélice a popa, además, las embarcaciones dejaron de sacarse a la playa por la popa, como se había hecho siempre, según Ribó.

A mediados del siglo XX solo quedaban algunas barcas de pesca con vela latina, muchas de ellas desaparejadas, abandonadas o incluso quemadas, como recuerda la Xarxa de Museus Marítims de la Costa Catalana. En Mallorca, el inventario de 2010 contabilizó 782 embarcaciones tradicionales, 733 de ellas de tipos que originalmente llevaban aparejo latino, y el nuevo recuento iniciado en 2019 ya anticipaba una reducción.

La barca de bou Rafael, de casco blanco y azul, amarrada en el puerto de Palamós con la antena arriada sobre cubierta
La barca de bou Rafael, construida en Palma en 1915, amarrada en el puerto de Palamós en 2022. Imagen: Alberto-g-rovi / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

Asociaciones y trobades

En los años ochenta, grupos vinculados al mar empezaron a recuperar la vela latina en las costas de habla catalana con fines culturales y recreativos. La primera Trobada de vela llatina de Cataluña la organizó en 1986 la Associació Gironina d’Amics de la Mar (AGAM). Hoy las agrupa la Federació Catalana per la Cultura i el Patrimoni Marítim i Fluvial.

Museos y protección legal

El Museu Marítim de Barcelona mantiene una flota histórica, en buena parte en estado de navegar. Además del Santa Espina y el Lola, incluye el Far de Formentera, un llaüt mallorquín de 1922. En Palamós, el Museu de la Pesca ocupa desde 2002 el antiguo almacén del Tinglado, en el muelle pesquero. Con su colaboración, el Rafael ofrecía salidas y cursos de vela latina; en 2015 llevaba ya dieciocho años navegando por Palamós y el Empordà.

Ese barco ilustra la protección en Baleares: el pleno del Consell de Mallorca lo declaró bien de interés cultural el 14 de mayo de 2026 y la institución lo compró ese mismo mes por 175.000 euros, según mallorcadiario.com. En Mallorca, en diciembre de 2020 se abrió el expediente para declarar la vela latina y sus oficios bien de interés cultural inmaterial, y en Formentera el pleno insular aprobó en julio de 2022 una declaración equivalente para la navegación con vela latina.

El paso más ambicioso es internacional. En marzo de 2025 se entregó a la Unesco la candidatura multinacional del «arte de la navegación con vela latina y vela al tercio» para la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial, promovida por España, Croacia, Francia, Grecia, Italia y Suiza, según el Ministerio de Cultura italiano. La resolución estaba prevista para finales de 2026, pero la radiotelevisión suiza RSI informó de que se aplazaba a principios de 2027.

El llaüt Balear, con la antena arriada, navegando junto a los acantilados a la salida del puerto de Sóller
El Balear, llaüt de bou construido en Palma en 1924 y declarado bien de interés cultural en 1998, saliendo del puerto de Sóller en 2015. Imagen: Akela NDE / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0 FR)

Dónde ver llaüts y vela latina en la Costa Brava

La cita más conocida es la Trobada d’Embarcacions Tradicionals de Calella de Palafrugell, que se celebra desde 1992 a finales de junio, coincidiendo con la fiesta mayor de Sant Pere de Calella. Las embarcaciones se reúnen en Port Bo y navegan hasta Cala Pedrosa, cerca de Tamariu, donde fondean y comen juntos. La trigésima edición, en 2022, reunió una veintena de barcos. Para verla desde el agua, vea nuestras guías de calas en barco y de fondeo.

Otras citas del calendario:

  • Palamós Terra de Mar (mayo): festival marítimo impulsado desde 2004 por el Museu de la Pesca, con salidas y visitas a bordo de barcos tradicionales.
  • Festa de la Sal de L’Escala (septiembre): se celebra desde 1997 y en su programa participan embarcaciones de vela latina. La edición de 2026 fue del 18 al 20 de septiembre.
  • Procesión de Santa Cristina de Lloret de Mar (24 de julio): una procesión marítima documentada desde 1607 que llega a la playa de Santa Cristina con una regata de llaguts (Argo).

Conviene recordar también el papel de los vientos de la costa: Ribó cuenta que los llaguts del Alt Empordà eran bajos de borda para poder llegar a tierra a remo huyendo de una tramontanada repentina.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un llaüt y una barca?

En la tradición catalana, el llaüt no tiene cubierta (va abierto o con pasillos laterales) y lleva un solo palo. La barca está cubierta y puede llevar dos palos, como la barca de mitjana. En Baleares, en cambio, también se llama llaüt a embarcaciones con cubierta.

¿Cuáles son las partes de la antena de una vela latina?

En los barcos catalanes la antena se hace de dos piezas: el car, la parte inferior y más gruesa, y la pena, la superior y más delgada, que va por encima del car. El extremo de una verga se llama penol.

¿La vela latina es un invento árabe o medieval?

No. Hay representaciones de velas de este tipo en el Mediterráneo desde el siglo II d. C., y la vela latina estaba ya asentada en la Antigüedad tardía. Se convirtió en el aparejo dominante del Mediterráneo durante la Edad Media.

¿Está protegida la vela latina?

En Formentera fue declarada bien de interés cultural inmaterial en 2022, y en Mallorca se abrió el expediente a finales de 2020. También hay barcos protegidos, como el Rafael. La candidatura a la Unesco presentada en 2025 por seis países está pendiente de resolución, prevista para principios de 2027.

Fuentes: DCVB (IEC); DLE (RAE); A. Ribó Golovart, Els bastiments menors catalans de construcció artesanal del segle XX (IEC, 2012); J. Whitewright, International Journal of Nautical Archaeology 38 (2009) y 47 (2018); Museu Marítim de Barcelona; Xarxa de Museus Marítims de la Costa Catalana; Diputació de Barcelona; BOIB; Museu de la Pesca de Palamós; Ajuntament de Palafrugell; Ministerio de Cultura de Italia; RSI; Diari de Girona; mallorcadiario.com; revistas Singladures y Argo.

Imagen de portada: Mdeprada / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0) (fuente).