Foto de archivo del pez conejo Siganus fuscescens, una de las especies citadas en el estudio, fotografiado bajo el agua en Shelly Beach (Cronulla, Australia) en 2016

John Turnbull / Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

El ADN del agua revela 126 especies de peces que avanzan hacia el norte en Japón

Un estudio del OIST publicado el 26 de octubre analiza 2.672 muestras de agua de mar de 316 puntos de la costa japonesa y detecta 126 especies de peces más al norte que en cualquier registro previo.

Un equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología de Okinawa (OIST) ha detectado 126 especies de peces más al norte de lo que indicaba cualquier registro previo en Japón. El estudio se publicó el lunes 26 de octubre de 2026 en la revista Diversity and Distributions y se basa en ADN ambiental recogido en agua de mar a lo largo de toda la costa del país.

Según el OIST, es el mayor estudio de ADN ambiental marino realizado en Japón y la primera vez que este método se aplica a escala de todo un país para seguir los desplazamientos de especies. Los autores lo relacionan con el calentamiento del océano, que empuja a muchas especies costeras hacia aguas más frías.

Agua de mar en lugar de redes

La técnica, conocida como eDNA, parte de una idea sencilla. Los animales dejan en el agua fragmentos de su ADN. Los científicos filtran muestras de mar, extraen ese material genético, lo secuencian y lo comparan con secuencias de referencia para identificar qué especies han pasado por el lugar.

Una sola muestra puede revelar muchas especies a la vez y exige mucho menos tiempo que los muestreos tradicionales. El método requiere, eso sí, un control estricto para evitar la contaminación de las muestras.

El trabajo reúne 2.672 muestras tomadas entre 2017 y 2024 en 316 puntos distintos del litoral japonés. Casi 1.000 son nuevas y se recogieron expresamente para este estudio; el resto procede de campañas anteriores. Los autores destacan como clave la colaboración con pescadores locales, agencias ambientales, otros científicos y una red de estaciones marinas. El análisis identificó miles de especies de peces.

Especies comerciales y una amenaza para los fondos de algas

Entre las 126 especies localizadas más al norte de lo habitual figuran peces de interés comercial, como el jurel japonés (Decapterus maruadsi) y el mero Epinephelus fasciatus. La lista incluye también el pez conejo Siganus fuscescens, sospechoso de causar daños irreversibles en los bosques de algas, un fenómeno que en Japón se conoce como isoyake.

El autor sénior del estudio, Timothy Ravasi, jefe de la unidad de Cambio Climático Marino del OIST, explica en la nota del instituto que los pescadores japoneses ya capturan especies distintas de las de hace unas décadas. Eso obliga a cambiar técnicas, aparejos y conocimientos, algo especialmente duro para los pequeños negocios familiares. También puede alterar la cocina tradicional cuando ciertas especies abandonan las aguas locales.

Por qué Japón y qué viene después

La primera autora, Ayşe Haruka Oshima Açıkbaş, ya doctorada por el OIST, subraya que Japón es uno de los países más expuestos a estos desplazamientos y uno de los pocos donde un estudio así era viable. Allí se desarrollaron los cebadores MiFish, que sirven de referencia para identificar peces, y existe una amplia base de secuencias genéticas de la fauna marina local.

Los investigadores quieren ahora construir modelos predictivos que expliquen por qué el ADN de una especie aparece en unos lugares y no en otros. Confían en que los datos sirvan para orientar políticas de protección de la costa y de la pesca.

El seguimiento del calentamiento del mar y de sus efectos sobre la vida marina es también una preocupación en aguas más cercanas, como recogía navegar.net al informar sobre la ola de calor marina del Mediterráneo de este año.

Fuentes: OIST; EurekAlert! (AAAS); ECO Magazine.