
Guardia Costera de EE. UU. / Wikimedia Commons (dominio público)
La vida en el golfo de México profundo sigue sin recuperarse del Deepwater Horizon
Un estudio publicado el 19 de octubre en PNAS detecta caídas de entre el 60 % y el 73 % en peces, krill y calamares de las aguas profundas del golfo de México tras el vertido de 2010.
Dieciséis años después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, la vida en las aguas profundas del golfo de México sigue sin recuperarse. Es la conclusión de un estudio publicado el lunes 19 de octubre de 2026 en la revista PNAS, que documenta caídas de entre el 60 % y el 73 % en los principales grupos de fauna que habitan la columna de agua profunda.
El trabajo lo encabeza Tracey Sutton, de la Nova Southeastern University (Florida), con la participación de investigadores del Instituto de Medio Ambiente de la Florida International University (FIU), según ha informado esta universidad.
Una zona inmensa y poco conocida
El estudio se centra en la zona pelágica profunda, la franja de agua que va aproximadamente de los 180 a los 1.500 metros de profundidad. Ocupa más del 90 % del volumen del golfo y es, a escala planetaria, el mayor tipo de ecosistema de la Tierra.
Allí viven peces linterna, krill, pequeños calamares, pulpos y gambas, muchos de los cuales migran cada día en vertical a lo largo de la columna de agua. El krill y los peces linterna son piezas clave de la red trófica del golfo.
Para medir el impacto, el equipo analizó más de 2.000 muestras de red tomadas entre 2011 y 2023, completadas con prospecciones acústicas y análisis genéticos. La referencia fueron nueve meses de muestreo en 2011, comparados con nueve campañas entre 2015 y 2023, de acuerdo con Inside Climate News.
Las cifras del declive
Los resultados muestran descensos del 64 % en las especies de peces, del 62 % en los crustáceos grandes y del 60 % en los pequeños cefalópodos. El krill cayó casi un 73 %, los peces linterna un 63 % y los peces boca de cerda (bristlemouth) un 69 %.
El estudio no demuestra una relación causal directa, pero los autores revisaron la temperatura, el oxígeno y la disponibilidad de alimento en aguas profundas y no encontraron cambios que expliquen el desplome. El vertido y la respuesta al mismo aparecen así como la explicación más plausible. Los investigadores lo describen como el declive de fauna más rápido y severo registrado en este tipo de ecosistema.
El análisis genético de tres especies de peces linterna sugiere además posibles cuellos de botella genéticos. Eso podría dificultar todavía más la recuperación, incluso en especies que aparentan ser abundantes.
Del vertido de 2010 a la minería submarina
La plataforma explotó el 20 de abril de 2010 y murieron 11 personas. El pozo vertió crudo durante 87 días: entre 4 y 4,9 millones de barriles, según las estimaciones. Además, se inyectaron unos 770.000 galones de dispersante químico (unos 2,9 millones de litros) cerca de la boca del pozo.
Las consecuencias van más allá de la pesca. Según Inside Climate News, la merma de estos animales podría reducir la capacidad del océano para transportar carbono hacia el fondo, un servicio que pasa en gran parte desapercibido. Los autores advierten también de que la minería submarina podría dañar ecosistemas profundos antes incluso de conocer su estado de partida.
El krill, uno de los grupos más afectados, está también en el centro de los debates sobre conservación en otros océanos, como se vio en la reciente reunión de la CCAMLR en Hobart. Para quienes navegan, el estudio recuerda que un vertido grave deja huella mucho más allá de las manchas visibles en superficie y en la costa.
Fuentes: FIU News; Inside Climate News; PNAS (DOI 10.1073/pnas.2616554123).
